Erradicar la pandemia de la violencia de género es el verdadero reto del siglo XXI, mucho más que cualquier otro tipo de avance científico, cultural o tecnológico. Si la humanidad aprendiera a detectar, parar y prevenir esta enfermedad histórica, se produciría un punto de inflexión en su evolución: el fatuo “homo sapiens” pasaría a ser persona, ser humano.

Es la primera causa de muerte de la mujer en el mundo, pero también es la primera causa generadora de guerras. El niño que crece en el mito de la superioridad del varón frente a la mujer, incorpora a sus más íntimas creencias la de que unos seres son superiores a otros sólo por su sexo. Es fácil extrapolar esta idea a la de superioridad por la raza, por la lengua, etc.

Por otra parte, de la misma forma en la que el hombre maltrata a la mujer, maltrata a la tierra, suponiendo que ambas están ahí para su uso y disfrute. Abusa de los recursos como si fueran inagotables, contamina y destruye a la madre tierra, con el mismo desprecio con que abusa sexualmente de mujeres y niños, los entrena para la guerra o los mata. Es este un lento suicidio del ser humano y de su entorno, porque la mujer no es posesión del varón, sino una sola cosa con él, al igual que la tierra. Ambas no son un recurso inagotable, a veces mueren.

El primer paso para afrontar el reto de la erradicación de la violencia de género es aprender a detectarla. Los grandes dictadores siempre introducen sus doctrinas solapadamente, manipulan la comunicación. La violencia de género suele manifestarse en primer lugar cómo agresión verbal en sus formas más encubiertas. Es muy importante conocer sus mecanismos, porque las secuelas psicológicas de los malos tratos psíquicos son igual o más graves que las de los malos tratos físicos.

Siempre hay alguien que pregunta ¿por qué ella no se va? en vez de preguntar ¿por qué él la agrede? La sociedad suele poner el centro de gravedad de los malos tratos en la víctima, buscando las razones por las que merece o se deja maltratar, y justifica al agresor diciendo que es un enfermo o un borracho.

Las y los profesionales de salud, psicología, asistencia social y otros especialista involucrados en el tema, tienen un importantísimo papel que jugar en la detección, atención, derivación de la víctima y denuncia si fuera necesario.


La violencia contra la mujer es una medusa de múltiples cabezas y hay que cortarlas todas, una a una, pero al final hay que ir al corazón de la bestia. Ese corazón es el nuestro, porque inevitablemente estamos dentro de una cultura y hemos mamado su veneno al igual que su néctar. Para empezar a erradicar la violencia de género podemos empezar a estar atentas a nuestro lenguaje sexista, a la educación que damos a nuestros hijos, a nuestros roles en la sociedad, a las agresiones verbales solapadas que aguantamos y, sobre todo, a nuestro pensamiento; sí, como cuando sin darnos cuenta nos encontramos sintiendo y actuando como seres humanos de segunda clase

2 comentarios:

La Luna Rosa. net dijo...

Hola! por aqui paso a verte con una tacita de té desde Francia!
tienes tanta razòn, hoy vi en la TV que cada dos dias una mujer muere en Francia por la violencia conyugal y el temor las paraliza a tal punto que por verguenza no se habla ni se denuncia a la Policia.
Fijate! yo he tomado mucho tiempo para hablar de mi caso, mi ex marido quien me luxo el coxis y me maltrataba cuando estaba casada con él delante de mis hijos; de la indiferencia de mi entorno..del temor!de las heridas fisicas y morales aun hoy en dia...
Y la violencia continua porque siempre intenta difamarme y culparme ante mis hijos y los demàs. Mis hijos que son mi punto débil.La patria potestad compartida es injusta porque él aprovecha su poder, para manipular los hijos. Durante años se ha valido del dinero para que yo no pueda darles a mis hijos estabilidad y tranquilidad. Es otra forma de violencia.En dos ocasiones los ha recuperado de esta forma. Pero sigue siendo ausente, no solo el dinero se necesita para los hijos.
Al venirme a Francia y trabajando 60 horas semanales, pagué las deudas contraidas donde casi pierdo mi casa y sobre todo el techo de mis hijos. El dice que yo abandoné mis hijos! En fin, la frustraciòn me motiva a denunciar toda injusticia y sobre todo la que yo he vivido con éste verdugo. Hay que denunciarlo!y las personas que he cruzado en mi camino a pesar de las consecuencias de estos hombres violentos solo con las mujéres débiles. Un abrazo!
Virginia.

TEA CUP CLUB dijo...

Ya basta de violencia. No a la violencia en el hogar.
¡No a la violencia de género!
¡Basta ya de violencia contra la mujer!

No permitamos que nos destruyan. Eliminar la violencia es tarea de todos, hay que denunciar y actuar. No seamos cómplices con nuestro silencio o mirando hacia otro lado.